sábado, 14 de febrero de 2015

22da. CONSIDERACION VIRTUDES INTERIORES sFs


EL VIGESIMOSEGUNDO DIA

Su obediencia

Francisco de Sales poseía la Hermosa virtud de la obediencia en un grado eminente, por lo cual estamos justificados al afirmar que toda su vida fue un ejercicio continuo de la misma. Por qué en medio de sus muchas y eminentes cualidades él era extraordinario porque siempre prefería el juicio de los demás al suyo propio; y más aún, por someter siempre su propia opinión a aquellos que eran menos experimentados que él, demostrando así su docilidad y su capacidad de desprenderse de sus propias inclinaciones.

Es más, muchas veces él se rebajaba a obedecer a sus siervos, aún en materias diferentes; así pues, en una conversación confidencial con un amigo, las siguientes palabras se le escaparon: ‘Yo muy pocas veces sigo mi voluntad; yo prefiero ceder a la voluntad de los demás, en vez de inducirlos a lo que yo deseo.’ (Pere de la Riviere.)

Un Ramillete Espiritual

Oh, qué cosa tan Buena es ser flexible con respecto a los demás. No solo los Santos nos han enseñado la práctica de dejar a un lado nuestra propia voluntad, sino que nuestro Señor Mismo nos ha urgido la misma lección en palabra y en ejemplo. Pero cómo en palabra? Qué significa este consejo de auto-abnegación, de dejar a un lado nuestra propia voluntad y juicio en cada ocasión para poder seguir la voluntad y los juicios de los demás, y someternos a ellos excepto cuando esto ofende a Dios? (Discurso XV. De la Voluntad de Dios.)


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