sábado, 7 de junio de 2014

HOMILÍA EN SANTA MARTA
Francisco aclara que la Iglesia “no es una casa en alquiler”
El Papa refirió que hay tres tipos de personas que pretenden llamarse cristianos: los que quieren la “uniformidad”, los que pretenden las “alternativas” y los que buscan “las ventajas”.


La Iglesia "no es una casa en alquiler" donde quien entra toma lo que quiere, la Iglesia es "madre" y se entra amándola, afirmó hoy el papa Francisco.

Jorge Bergoglio sostuvo que la Iglesia "no es rígida", la Iglesia "es libre", en comentarios deslizados durante la misa matinal en la Casa de Santa Marta.

El Pontífice advirtió acerca de tres tipos de personas que pretenden llamarse cristianos: los que quieren la "uniformidad", los que pretenden las "alternativas" y los que buscan las "ventajas". Para estos, observó, "la Iglesia no es su casa", sino que la toman "en alquiler".
Fragmentos de la homilía fueron difundidos por la radio Vaticana.

Jesús reza por la Iglesia y pide al Padre que entre sus discípulos "no haya divisiones ni peleas". El Papa se inspiró en el Evangelio del día para detenerseprecisamente sobre la unidad de la Iglesia.

"Tantos -subrayó Francisco- dicen que están en la Iglesia", pero "están con un pie adentro" y el otro afuera, y se reservan la "posibilidad de estar en dos lugares, dentro y fuera".

"Para esta gente -afirmó el Papa- la Iglesia no es su casa, no la sienten como propia. Para ellos es un alquiler".

En efecto, subrayó que hay "algunos grupos que alquilan la Iglesia, pero no la consideran su casa". Bergoglio enumeró tres grupos de cristianos: "Los que quieren que todos sean iguales en la Iglesia" y, "martirizando un poco la lengua italiana", bromeó, "podríamos definirlos que se uniforman". La uniformidad "no tiene esa libertad que da el Espíritu Santo. Y crean confusión entre lo que Jesús predicó en el Evangelio con su doctrina, con su doctrina de igualdad", sostuvo. "Y Jesús jamás quiso que su Iglesia fuera tan rígida. Estos, por su actitud, no entran en la Iglesia. Se dicen cristianos, se dicen católicos, pero su actitud rígida los aleja de la Iglesia", agregó.

El otro grupo, continuó el Papa, está hecho de los que siempre tienen una idea propia, "que no quieren que sea como la de la Iglesia, tienen una alternativa". Son, sostuvo, los "alternativos". "Yo entro en la Iglesia, pero con esta idea, con esta ideología. Y así su pertenencia a la Iglesia es parcial. También estos tienen un pie fuera de la Iglesia. También para estos la Iglesia no es su casa, no es propia", dijo Bergoglio.

"En un determinado momento alquilan la Iglesia. Al principio de la predicación evangélica había de estos! Pensemos en los agnósticos, a los que el Apóstol Juan bastonea tan fuerte. ''Somos católicos, pero con estas ideas''. Una alternativa. No
comparten ese sentir propio de la Iglesia", destacó.
El tercer grupo, prosiguió Francisco, es el de los que "se dicen cristianos, pero que no entran con el corazón en la Iglesia". Son los "ventajistas", los que "buscan las ventajas y van a la Iglesia, pero por ventaja personal, y terminan haciendo negocios en la Iglesia".
"Los especuladores. Estaban desde el principio. Pensemos en Simón el Mago, pensemos en Ananías y en Safira. Estos se aprovechaban de la Iglesia para su propia ventaja. Y los hemos visto en las comunidades parroquiales o diocesanas, en las congregaciones religiosas, en algunos benefactores de la Iglesia", enfatizó el pontífice.
"Se ufanan de ser benefactores y al final, detrás de la mesa, hacían sus negocios. Y estos tampoco sienten a la Iglesia como madre, como propia. Y Jesús dice: la Iglesia no es rígida, una, sola. La Iglesia es libre", añadió. Bergoglio recordó que el Señor nos dice: "Si tú quieres entrar en la Iglesia, que sea por amor", para dar "todo tu corazón y no para hacer negocios en tu beneficio".


La Iglesia "no es una casa de alquiler", la Iglesia "es una casa para vivir, como madre propia", manifestó.

jueves, 5 de junio de 2014

PARA ACOMPAÑAR EL GESTO DEL PAPA (Valores Religiosos)

La Iglesia argentina invita a rezar "Un minuto por la paz"

Será este viernes a las 13, cada uno desde su propia pertenencia religiosa y en el lugar donde se encuentre. La iniciativa busca acompañar a Francisco en su plegaria del domingo en el Vaticano junto a los presidentes palestinos e israelí.



El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, llamó este jueves a los argentinos a rezar mañana a las 13 "un minuto por la paz", cada uno desde su pertenencia religiosa, para acompañar al Papa en su plegaria del domingo junto con los mandatarios palestino e israelí.

El arzobispo santafesino consideró un "gesto profético" que Francisco haya invitado al Vaticano a Shimon Peres, de Israel, y Mahmud Abbas, de Palestina, a rezar por la paz en Medio Oriente, y lo valoró como "un signo que abre el camino hacia un mundo nuevo".

"En este particular momento de importancia para la paz del mundo, invitamos al pueblo argentino a unirse desde las propias pertenencias religiosas en una oración a Dios con la confianza de hijos y sabiéndonos hermanos", subrayó, y leyó parte de un mensaje de adhesión que en nombre de la Iglesia local envió al Papa.

Arancedo presentó esta iniciativa de los laicos argentinos en una rueda de prensa en la sede episcopal del barrio porteño de Retiro, donde reiteró la invitación a "todos los creyentes y a personas de bien a detener su marcha cotidiana mañana a las 13 para dedicar un minuto a rezar por la paz".

El prelado estuvo acompañado por Vicente Espeche Gil, miembro de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, y Emilio Inzaurraga, presidente de la Acción Católica Argentina, organizaciones católicas que propusieron al mundo este gesto de oración, cuyo flyer se tradujo a diez idiomas y la convocatoria se viralizó en las redes sociales.

"Los argentinos cómo no íbamos a responder al llamado del Papa si en 1978 conseguimos la paz gracias a Juan Pablo II, tuvimos una guerra en 1982 y también padecimos en 1992 y 1994 el terrorismo en la Ciudad", dijo Espeche Gil al hacer referencia a los atentados contra la embajada de Israel y la sede de la mutual judía AMIA.

En tanto, Inzaurraga destacó que "lo más importante es que cada uno, esté donde esté, tenga la posibilidad de detener el paso, rezar y reflexionar sobre la paz. Un minuto tal vez no alcanza, pero sabemos que en este tiempo uno puede comenzar un nuevo tiempo. En un minuto se toman decisiones y se puede hacer un cambio positivo de la realidad".