lunes, 1 de septiembre de 2014



Papa Francisco a sacerdote de Irak: Estoy contigo en oración y nunca te dejaré
ROMA, 01 Sep. 14 / 02:17 pm (ACI).- Tras enviar una carta al Papa Francisco relatándole la difícil situación que atraviesan los cristianos que huyen de la violencia del Estado Islámico (ISIS) en Irak, el P. Behnam Benoka recibió una llamada del Santo Padre, que le dio su bendición y le aseguró sus oraciones.
En declaraciones a ACI Prensa el 31 de agosto, el P. Benoka recordó que “’leí tu carta’, dijo el Papa. Él dijo que lamentaba mucho todo lo que estaba sucediéndonos y dijo ‘debes saber que estoy contigo en oración siempre. Nunca me olvido de ti”.
El Papa Francisco le dijo que “personalmente he enviado al Cardenal (Fernando) Filoni para que vea la situación allá por mí. Dile a todos que el Papa Francisco te llamó. Nunca me olvido de ti y nunca te dejaré”.
El Cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, visitó Erbil, en Irak, como enviado especial del Papa Francisco del 12 al 20 de agosto.
El P. Benoka está dirigiendo actualmente una clínica improvisada en Ankawa (Irak), cerca de Erbil, que formó a raíz de la afluencia de miles de refugiados que han escapado de la violencia desencadenada por los militantes del grupo islámico ISIS en las ciudades vecinas.
Erbil, donde más de 70 mil cristianos han escapado del Estado Islámico, es la capital del Kurdistán Iraquí, una región autónoma en Irak, a poco más de 80 kilómetros del territorio tomado por ISIS.
Al recibir una llamada del Papa, dijo el sacerdote, se sintió como “cuando eres un niño y tienes un problema o una emergencia y tu mamá y papá son los primeros en venirte a la mente porque sabes que ellos te defenderán y protegerán”.
“Fue así, llamar a la persona que podía ayudarte más que nadie. Pude obtener la palabra a través de él, y se sintió así, como un verdadero padre”.
Cuando recibió la llamada, el 19 de agosto, que duró tres minutos, el sacerdote explicó que estaba camino al banco a depositar donaciones que había recibido para ayudar con las necesidades de la clínica.
“Estaba en un taxi dirigiéndome al banco para sacar el dinero. Estábamos a 50 grados celsius y no había aire acondicionado a las 11:10 de la mañana, cerca del punto más alto del calor”, recordó, cuando recibió una llamada de un número desconocido.
“’¿Nam?’, dike. Así es como nosotros contestamos. Hubo un ‘¿pronto?’ en italiano al otro lado de la línea”, explicó el P. Benoka, diciendo que la voz añadió en italiano “’soy el Padre Francisco’. ‘¿Quién es? ¿Quién?, pregunté. No podía oír muy bien. ‘¡No! Soy el Papa Francisco’”.
“Quedé en shock por algunos segundos. Miré al conductor del taxi para ver si había algo como una cámara escondida. No parecía ser así. Entonces, pensé que podría ser un amigo jugándome una broma. Pero yo había escuchado antes esa voz cuando estaba en una audiencia con él. Era realmente el Papa. Era la misma voz”.
Todos en la zona “están muy felices” de escuchar sobre la conversación entre el Papa y su sacerdote, dijo el P. Benoka, indicando que “ellos estaban muy golpeados y dijeron que nosotros realmente necesitábamos esto”.
El Estado Islámico ha forzado a más de 1.2 millones de cristianos, yazidis y musulmanes chiítas a huir de sus casas en Irak desde junio de este año, bajo amenaza de muerte o altas multas si no se convertían.
La ciudad de Qaraqosh (Irak) cayó bajo las fuerzas del Estado Islámico en julio. El pueblo era uno de los que tenía mayor número de cristianos en el país y está ubicada a poco más de 30 kilómetros al sureste de Mosul, que ISIS capturó en junio.
Tras la caída de Qaraqosh, decenas de miles de refugiados llegaron a Erbil y Ankawa durante la noche, explicó el P. Benoka, indicando que ahora mismo la situación es muy difícil y muchos se han perdido o han sido tomados como rehenes y no se sabe si se encuentran bien.
“Hay numerosos rehenes sobre los que no sabemos mucho ahora mismo. Jovencitas, mujeres, niños, hombres. Ellos podrían estar en Qaraqosh. No sabemos dónde están. La mayoría son siro-católicos”, señaló.
La clínica que dirige el P. Benoka, conocida como “tienda de emergencia”, es “la instalación médica más usada en todo Ankawa”, dijo el sacerdote, revelando cómo actualmente ellos asisten a un promedio de 500 personas al día, tanto con médicos locales que dan su tiempo voluntariamente, así como aquellos que han llegado como refugiados y están trabajando como voluntarios.
El P. Benoka reveló que al menos una persona muere al día en la clínica, mayormente ancianos, y que muchos están sufriendo debido a la sobre-exposición al intenso calor y a las largas horas que pasaron bajo el sol mientras huían.
Explicó que debido a las difíciles condiciones en las que viven, las personas sufren tanto agitación mental como histeria debido al trauma por el que han pasado. Además una mujer intentó suicidarse y ha aparecido un caso de lepra.
El financiamiento de la clínica actualmente se realiza a través de individuos específicos en España, Suecia e Irak. Sin embargo ninguna otra organización grande ha ofrecido su asistencia.
“¡Te puedes imaginar que ahora no vamos a regresar a nuestras casas!”, lamentó el sacerdote. “Hay ejércitos en nuestras calles. ¿Qué es lo que va a quedar? ¿Qué habrán hecho?”.
“Incluso si se van o son expulsados, ¿habrán envenenado el agua? ¿habrán colocado minas en nuestras casas? Si hay una liberación de ISIS, ¿quién garantiza que no regresarán? Tenemos que empezar nuestras vidas otra vez desde cero”.
“Mucha gente se quiere ir”, pero “no tienen dinero o pasaportes”, dijo el sacerdote.
Explicando cuántos “están absolutamente aplastados por esta situación”, el P. Benoka dijo que “la mayoría de necesitados son aquellos que necesitan de inmigración. Aquellos que no pueden salir. Ellos no saben qué les sucederá”.
“Quien diga que la gente quiere quedarse aquí es un mentiroso. Nos queremos ir, para vivir en paz”.
A continuación el texto completo de la carta del P. Benoka al Papa Francisco, que fue publicada en su página de Facebook en árabe e italiano.
Al Santo Padre, nuestro pastor misericordioso. Mi nombre es Behnam Benoka, sacerdote de Bartella, una pequeña ciudad cristiana cerca de Mosul. Vicerrector del seminario católico de Ankawa. Hoy estoy en una tienda de campaña que fundé con algunos miembros del personal médico y voluntarios, para dar un alivio médico a nuestros hermanos refugiados de la persecución.
Su Santidad, la situación de su rebaño es miserable, muriendo y hambrientos, sus pequeños tenemos miedo de que no podamos continuar. Nosotros, sacerdotes y religiosos, somos pocos y tememos no poder cumplir con las necesidades físicas y mentales de nuestros niños.
Quisiera agradecerle mucho, de hecho, mucho porque usted siempre nos lleva en su corazón, poniéndonos ahí en el altar donde la Misa es celebrada para que Dios borre nuestros pecados y tenga misericordia de nosotros, y quizás aleje de nosotros esto.
Le escribo con mis lágrimas, porque aquí estamos en un valle de oscuridad en medio de una gran manada de feroces lobos.
Su Santidad, temo perder a sus pequeños, especialmente los infantes, que diariamente luchan y se debilitan más. Temo que la muerte secuestrará a algunos. Envíenos sus bendiciones para tener la fuerza para seguir y quizás aún resistir.
Lo ama,
Behnam Benoka


Papa Francisco: ¿Escuchan el Evangelio esperando "sabiduría humana" o el encuentro con Jesús?
VATICANO, 01 Sep. 14 / 10:26 am (ACI/EWTN Noticias).- “¿Cómo recibo, yo, la Palabra de Dios?”, es la pregunta que el Papa Francisco invitó hacerse a los católicos al retomar este lunes –con la participación de fieles-, la Misa matutina en la Casa Santa Marta donde también alentó a comprarse un Evangelio pequeño para leerlo siempre en la jornada diaria.
Durante su homilía, el Santo Padre explicó lo que significa la Palabra de Dios y como acogerla. En ese sentido, recordó que San Pablo no anunció el Evangelio a los corintios basándose en discursos persuasivos de sabiduría.
“Pablo dice: ‘Pero, yo no he venido entre ustedes para convencerlos con argumentos, con palabras, o incluso con bellas figuras… No. Yo he venido de otro modo, con otro estilo. He venido sobre la manifestación del Espíritu y de su poder. Para que su fe no estuviera fundada en la sabiduría humana, sino en el poder de Dios’”.
“De este modo –indicó Francisco-, la Palabra de Dios es una cosa diferente, una cosa que no es igual a una palabra humana, a una palabra sabia, a una palabra científica, a una palabra filosófica… no: es otra cosa. Viene de otro modo”.
Recordó que cuando Jesús comenta las Escrituras en la Sinagoga de Nazaret, donde había crecido, sus conterráneos primero lo admiran por sus palabras, pero después se enfurecen y tratan de matarlo.
“Pasaron de una parte a la otra – explicó el Papa – precisamente porque la Palabra de Dios es una cosa diversa con respecto a la palabra humana”. En efecto, Dios nos habla en el Hijo, “es decir, la Palabra de Dios es Jesús, Jesús mismo” y Jesús “es motivo de escándalo. La Cruz de Cristo escandaliza. Y esa es la fuerza de la Palabra de Dios. “Jesucristo, el Señor. ¿Y cómo debemos recibir la Palabra de Dios? Como se recibe a Jesucristo. La Iglesia nos dice que Jesús está presente en la Escritura, en su Palabra”. Por esta razón es tan importante “leer durante la jornada un pasaje del Evangelio”.
“¿Para qué? ¿Para aprender? ¡No! Para encontrar a Jesús, porque Jesús está precisamente en Su Palabra, en su Evangelio. Cada vez que yo leo el Evangelio, encuentro a Jesús. ¿Pero cómo recibo esta Palabra? Eh, se la debe recibir como se recibe a Jesús, es decir, con el corazón abierto, con el corazón humilde, con el espíritu de las Bienaventuranzas. Porque Jesús ha venido así, en la humildad. Ha venido en la pobreza. Ha venido con la unción del Espíritu Santo”, afirmó el Papa.
“Él es la fuerza es Palabra de Dios porque está ungido por el Espíritu Santo. También nosotros, si queremos escuchar y recibir la Palabra de Dios, debemos rezar al Espíritu Santo y pedir esta unción del corazón, que es la unción de las Bienaventuranzas. Un corazón como es el corazón de las Bienaventuranzas”.
“Nos hará bien hoy, durante la jornada, preguntarnos: ‘Pero, ¿cómo recibo, yo, la Palabra de Dios? ¿Cómo una cosa interesante? Ah, el sacerdote hoy ha predicado esto… ¡pero qué interesante! ¡Qué sabio este padre!’, o la recibo así, sencillamente ¿porque Su Palabra es Jesús vivo? Y soy capaz – ¡atentos a la pregunta! – ¿soy capaz de comprar un Evangelio pequeño? – ¡cuesta poco, eh! – ¿comprar un Evangelio pequeño y llevarlo en el bolsillo, llevarlo en la cartera y cuando puedo, durante la jornada, leer un pasaje, para encontrar a Jesús allí? Nos harán bien estas dos preguntas. Que el Señor nos ayude”, concluyó el Papa.


El Papa arremete contra los cristianos mundanos y mediocres

«Es triste encontrar cristianos «diluidos», que parecen el «vino diluido» y no se sabe si son cristianos o mundanos, como el «vino diluido» no se sabe si es vino o agua, es triste esto», afirmó el Papa Francisco este domingo en el Vaticano durante el rezo del Ángelus. «Es triste encontrar cristianos que no son más la sal de la tierra, sabemos que cuando la sal pierde su sabor no sirve para nada, su sal perdió el sabor porque se han entregado al espíritu del mundo, es decir, se han convertidos en mundanos», añadió.

 (Aleteia/InfoCatólica) Jesús, después de verificar que Pedro y los otros once creían en Él como Mesías y como hijo de Dios, «comenzó a explicarles que debía ir a Jerusalén y sufrir mucho, ser asesinado y resucitar al tercer día».
Inspirado en el Evangelio de Mateo del vigésimo tercer Domingo, el papa Francisco afirmó que el anuncio de Jesús de su muerte y resurrección es un momento crítico y un punto crucial, en el que emerge el contraste entre el modo de pensar de Jesús y aquel de los discípulos.
Reproche de Pedro y respuesta de Cristo
«Incluso Pedro siente el deber de reprochar al Maestro, porque no puede atribuir al Mesías un final tan innoble. Entonces Jesús, a su vez, reprocha duramente a Pedro, lo pone «en su lugar», porque no piensa «según Dios, sino según los hombres» (v. 23) y sin darse cuenta hace el papel de Satanás, el tentador.»
El Papa citó la lectura de san Pablo que exhorta a «no conformarse a este mundo, sino dejarse transformar renovando nuestro modo de pensar, para discernir la voluntad de Dios»(Rm 12,2).
Riesgo de convertirnos en mundanos
Y dijo que «de hecho, nosotros los cristianos vivimos en el mundo, insertados plenamente en la realidad social y cultural de nuestro tiempo, y es justo que sea así; pero esto trae consigo que corramos el riesgo de convertirnos en «mundanos», que «la sal pierda el sabor», como diría Jesús (cfr. Mt 5,13), es decir, que el cristiano se «diluya», pierda la carga de novedad que viene del Señor y del Espíritu Santo.
Seguidamente el Sucesor de Pedro dijo que «es necesario renovarse continuamente nutriéndose de la linfa del Evangelio. ¿Y cómo se puede hacer esto en la práctica?, se preguntó.
«Sobre todo leyendo y meditando el Evangelio todos los días –respondió-, así la Palabra de Jesús estará siempre presente en nuestra vida; además participando en la Misa dominical, donde encontramos al Señor en la comunidad, escuchando su Palabra y recibiendo la Eucaristía que nos une a Él y entre nosotros; y luego son muy importantes para la renovación espiritual las jornadas de retiro y de ejercicios espirituales.