lunes, 2 de febrero de 2015

10ma.. CONSIDERACION VIRTUDES INTERIORES sFs


EL DECIMO DIA

Su carga dignificada en las ceremonias de la Iglesia

Su imagen mientras oficiaba pontificalmente, bien sea en la noche en Plegaria de la Noche o en el Oficio en la Sagrada Misa durante los festivales solemnes, era algo que sobrepasaba cualquier cosa que estuviera calculada para inspirar a las personas con felicidad; porque en ese momento se le veía aparecer no tanto como un hombre de la tierra sino como un ángel del cielo. Durante estas solemnidades él se sentaba, se levantaba y se presentaba con una humildad ennoblecida por la más grandiosa dignidad, una dignidad controlada por la más profunda humildad. Y aun cuando a causa de su profunda reverencia por los Sagrados Misterios él se veía recogido y absorbido, él nunca permitió ningún error o confusión; así de atento era exterior e interiormente. Él tenía una voz poderosa y cantaba las alabanzas a Dios clara y melodiosamente. En su atrio él parecía una estatua en su nicho, permanecía inmóvil, nunca caminando sin rumbo o moviendo sus ojos de un lado para otro. El no sucumbía a las distracciones, porque por una gracia especial él era el perfecto amo de su mente, y cuando la aplicaba a la oración él no pensaba en nada más sino en hacer bien esa oración. (Pere de la Riviere.)

Francisco de Sales permanecía penetrado por la plenitud de la Presencia de Dios, y esto hacia que él se viera luminoso y resplandeciente, especialmente durante las grandes fiestas. (Deposición de la Hermana M. A. Fichet.)

Un Ramillete Espiritual

Es cierto que la esencia de la oración está en el alma, pero la voz, acciones y otros signos externos son los adornos más nobles y los acompañamientos más útiles para la misma. (Controversias.)


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